Hay ideas maravillosas pero que no son posibles de llevar adelante por falta de infraestructura, por falta de los conocimientos concretos, por falta de experiencia, pero uno de los principales motivos es generalmente la falta de recursos. Por eso, las ideas más útiles, aunque no se destaquen por su genialidad son las más sencillas de llevar adelante aquí, ahora, con nuestros recursos humanos y con los recursos económicos y materiales que tenemos. Pero si además de eso la implementación de esas ideas, además de mejorar la calidad de vida de los uruguayos y la eficiencia del funcionamiento del país lograran reducir costos en vez de aumentarlos, aparentemente habría unanimidad en pensar ¿qués estamos esperando para implementarlas?. Pues bueno hay una noticia buena y una mala. La noticia buena es que hay muchísimas de esas ideas que se pueden llevar adelante, mejorando el paísy abaratando costos y, mejor aún, muchas de ellas se han definido hace mucho tiempo y son conocidas y aprobadas por mucha gente e incluso su factibilidad ha sido evaluada y confirmada favorablemente en varias oportunidades. La noticia mala es que esas ideas; que de acuerdo a todos los indicadores solo aportan beneficios; también han sido rechazadas o quizás utilizando un eufemismo, han sido "postergadas para una mejor oportunidad" una y otra vez. Pero ¿qué razones justifican la postergación de ideas que beneficien a todos y ahorren recursos?. La respuesta tiene dos componentes: la directa, es que su implementación afectaría (según una óptica muy reducida) a algunos corporativismos que defienden con uñas y dientes sus "privilegios", pues imaginan que la puesta en funcionamiento de esas ideas de mejoramiento los puede privar de su trabajo, de sus beneficios, y tal vez los obligue al "sacrificio" de tener que recapacitarse. Pero aquí quiebro una lanza por quienes defiendes sus puestos de trabajo y pongo el foco en quienes tienen que encontrar la manera de "vender una idea", de convencer a todos y principalmente a los supuestos "afectados" de que en realidad ellos también van a ser "beneficiados". De que un país mejor y más eficiente es mejor para todos sus habitantes, incluídos los funcionarios, tanto en su situación actual como también para ellos mismos cuando se jubilen, que es mejor para sus hijos, que encuentren mas conveniente quedarse que irse, y que ellos y sus hijos puedan seguir compartiendo las bondades de este maravilloso país en forma directa con sus padres, abuelos, amigos y no exclusivamente a través de una comunicación por internet. Por todo eso, es que sugiero a los que envían ideas que no se olviden de los aspectos de factibilidad, que además de tener en cuenta los reales o supuestos beneficios de las ideas, tengan en cuenta y propongan también ideas para contemplar la situación de los que pueden resultar "perjudicados" o "afectados" por la implementación de esas ideas, primero que nada porque también son seres humanos y debe ser contemplada su situación y en segundo lugar porque pueden constituir los bloques de contención que impidan el desarrollo de cualquier idea por buena que sea. Y finalmente, para que todo esto no quede solamente en un planteo teórico más, lanzo una de muchas ideas que han sufrido continuas postergaciones, basada en justificaciones insuficientes pero que hasta ahora han postergado el cambio. Me refiero concretamente a la eliminación de la famosa credencial cívica, a la que hay que reconocerle los enormes méritos por la función que ha cumplido históricamente para ayudar a dar mayor cristalinidad a los actos eleccionarios en el pasado, pero que al día de hoy ya se ha ganado un bien merecido retiro con honores. No hay ninguna función que hoy cumpla la credencial cívica que no pueda ser cumplida por la cédula de identidad con la utilización de sencillos procedimientos informáticos. Ahora bien, ¿qué hacemos con los funcionarios de la Corte Electoral o de las Juntas que eventualmente podrían sobrar si eliminamos toda la problemática vinculada a la registración, actualización, manipulación y archivo de las credenciales cívicas. Pues bien, a) en primer lugar, podemos aumentarles el sueldo basado en parte de lo ahorros que representa la eliminación de los costos de esas tareas que se van a dejar de hacer, b)abocarlos a tareas mucho más importantes vinculadas al necesario y muchas veces insuficiente apoyo de los actos electorales y c) enviarlos a las escuelas y liceos públicos a que enseñen a los futuros votantes sobre la importancia, ventajas y características de nuestro sistema de votación. Seguramente hay muchas otras opciones para sacar un mejor provecho de personas capaces que están asignadas a tareas ineficaces muy por debajo de lo que pueden realizar. De esta forma, además de reducir costos y mejorar la eficiencia, tendríamos funcionarios más felices y realizados por sentirse que su capacidad ha sido reconocida y que la tarea que realizan aporta verdadero valor para el país. Saludos, felicitaciones por la idea de este sitio y vamos adelante con las ideas.
Hay ideas maravillosas pero que no son posibles de llevar adelante por falta de infraestructura, por falta de los conocimientos concretos, por falta de experiencia, pero uno de los principales motivos es generalmente la falta de recursos. Por eso, las ideas más útiles, aunque no se destaquen por su genialidad son las más sencillas de llevar adelante aquí, ahora, con nuestros recursos humanos y con los recursos económicos y materiales que tenemos. Pero si además de eso la implementación de esas ideas, además de mejorar la calidad de vida de los uruguayos y la eficiencia del funcionamiento del país lograran reducir costos en vez de aumentarlos, aparentemente habría unanimidad en pensar ¿qués estamos esperando para implementarlas?.
Pues bueno hay una noticia buena y una mala.
La noticia buena es que hay muchísimas de esas ideas que se pueden llevar adelante, mejorando el paísy abaratando costos y, mejor aún, muchas de ellas se han definido hace mucho tiempo y son conocidas y aprobadas por mucha gente e incluso su factibilidad ha sido evaluada y confirmada favorablemente en varias oportunidades.
La noticia mala es que esas ideas; que de acuerdo a todos los indicadores solo aportan beneficios; también han sido rechazadas o quizás utilizando un eufemismo, han sido "postergadas para una mejor oportunidad" una y otra vez.
Pero ¿qué razones justifican la postergación de ideas que beneficien a todos y ahorren recursos?. La respuesta tiene dos componentes: la directa, es que su implementación afectaría (según una óptica muy reducida) a algunos corporativismos que defienden con uñas y dientes sus "privilegios", pues imaginan que la puesta en funcionamiento de esas ideas de mejoramiento los puede privar de su trabajo, de sus beneficios, y tal vez los obligue al "sacrificio" de tener que recapacitarse.
Pero aquí quiebro una lanza por quienes defiendes sus puestos de trabajo y pongo el foco en quienes tienen que encontrar la manera de "vender una idea", de convencer a todos y principalmente a los supuestos "afectados" de que en realidad ellos también van a ser "beneficiados". De que un país mejor y más eficiente es mejor para todos sus habitantes, incluídos los funcionarios, tanto en su situación actual como también para ellos mismos cuando se jubilen, que es mejor para sus hijos, que encuentren mas conveniente quedarse que irse, y que ellos y sus hijos puedan seguir compartiendo las bondades de este maravilloso país en forma directa con sus padres, abuelos, amigos y no exclusivamente a través de una comunicación por internet.
Por todo eso, es que sugiero a los que envían ideas que no se olviden de los aspectos de factibilidad, que además de tener en cuenta los reales o supuestos beneficios de las ideas, tengan en cuenta y propongan también ideas para contemplar la situación de los que pueden resultar "perjudicados" o "afectados" por la implementación de esas ideas, primero que nada porque también son seres humanos y debe ser contemplada su situación y en segundo lugar porque pueden constituir los bloques de contención que impidan el desarrollo de cualquier idea por buena que sea.
Y finalmente, para que todo esto no quede solamente en un planteo teórico más, lanzo una de muchas ideas que han sufrido continuas postergaciones, basada en justificaciones insuficientes pero que hasta ahora han postergado el cambio. Me refiero concretamente a la eliminación de la famosa credencial cívica, a la que hay que reconocerle los enormes méritos por la función que ha cumplido históricamente para ayudar a dar mayor cristalinidad a los actos eleccionarios en el pasado, pero que al día de hoy ya se ha ganado un bien merecido retiro con honores. No hay ninguna función que hoy cumpla la credencial cívica que no pueda ser cumplida por la cédula de identidad con la utilización de sencillos procedimientos informáticos. Ahora bien, ¿qué hacemos con los funcionarios de la Corte Electoral o de las Juntas que eventualmente podrían sobrar si eliminamos toda la problemática vinculada a la registración, actualización, manipulación y archivo de las credenciales cívicas. Pues bien, a) en primer lugar, podemos aumentarles el sueldo basado en parte de lo ahorros que representa la eliminación de los costos de esas tareas que se van a dejar de hacer, b)abocarlos a tareas mucho más importantes vinculadas al necesario y muchas veces insuficiente apoyo de los actos electorales y c) enviarlos a las escuelas y liceos públicos a que enseñen a los futuros votantes sobre la importancia, ventajas y características de nuestro sistema de votación. Seguramente hay muchas otras opciones para sacar un mejor provecho de personas capaces que están asignadas a tareas ineficaces muy por debajo de lo que pueden realizar. De esta forma, además de reducir costos y mejorar la eficiencia, tendríamos funcionarios más felices y realizados por sentirse que su capacidad ha sido reconocida y que la tarea que realizan aporta verdadero valor para el país. Saludos, felicitaciones por la idea de este sitio y vamos adelante con las ideas.